Sea cual sea su nombre

Por Nacho Ramírez

Tras el fracaso de “Va por México”, los empresarios Claudio X. González y Gustavo de Hoyos anunciaron la creación de “[email protected]”, organización que pretende reorganizar, al menos, a panistas, perredistas, y a los priístas que a título personal acepten participar en la nueva aventura para ganarle a Morena la carrera presidencial del 2024. 

Y mientras este martes, ambos empresarios acompañados de los dirigentes del PAN y PRD, Marko Cortés y Jesús Zambrano asistieron al anuncio oficial, el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno ha dicho al reportero de El Universal, Víctor Gamboa, que la alianza Va por México “no se romperá y tiene futuro”.

Pareciera que el priísta no se ha dado por notificado de que en la alianza, sea cual sea su nombre, simplemente no lo quieren, no confían en él; lo acusan de ser el responsable de que no hayan caminado rumbo a convertirse en una verdadera opositora para hacerle frente al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Ha rechazado ser el culpable del rompimiento pero, “tampoco -dijo al reportero- seremos piñata ni rehén de grupos de intereses que están viendo la aguja en el pajar”, y en parte tiene razón, porque la desgracia de Va por México, no es sólo por culpa del campechano. A sus historiales deberían responsabilizar también.

Alito sabe que él ya no tiene cabida en la alianza, sea cual sea su nombre, y por ello se cura en salud cuando convoca a “seguir siendo una alianza opositora, a partir de lo que hemos construido juntos y no de las diferencias”, cuando, insisto, el “amor” entre ellos ya no podrá ser.  

El nuevo esfuerzo empresarial que tiene como instrumento, como peones, a un par de partidos –PAN y PRD- para alcanzar sus objetivos de que vuelvan los tiempos como cuando eran los consentidos, los beneficiados. Han llamado a “todos” a formar un todo con ellos.

Ha dicho Claudio X. González: “No importa tu origen, ocupación, religión, género, intereses o preferencias. Seguro tenemos algo en común: somos mexicanos. Y con eso nos basta para estar #Unidos. Vamos a construir un nuevo arreglo entre la ciudadanía y la política”.

Pero la política no es así de sencilla donde “todos, unidos”, van a marchar en la misma dirección, van a tener los mismos intereses, los mismos objetivos: No. No todos piensan igual, y de esto dan cuenta las recientes fricciones que se han dado en torno a las negociaciones para determinar quién debe ser el candidato o candidata de esa alianza por el Estado de México, lo mismo que en Coahuila. 

El problema de la alianza opositora, sea cual sea su nombre, no es sólo Alejandro Moreno, son ellos mismos porque su lucha no el bien común, el bien social, son sus intereses, sus empresas, sus negocios, sus familias. Sus actos, sus historias dan cuenta de ello. 

Presumen un acercamiento a la sociedad civil cuando eso es falso, se han acercado a membretes, o sea, a ellos mismos, a grupos a organizaciones panistas, perredistas y/o empresariales, y el propósito es hacer creer que la nueva organización es amplia, grande, plural, inclusiva. No, no es así. Dicen que “es la hora de la ciudadanía”. Lo mismo que se nos ha dicho durante décadas y más décadas. 

Cómo creerles a los patrones de esta alianza, sea cual sea su nombre, de que este esfuerzo es por el bien de la ciudadanía, porque los hechos nos dicen otra cosa. ¿A caso los empresarios ahora sí van a ser justos con sus trabajadores, les van a pagar salarios dignos? ¿Ya no van a evadir impuestos? 

Cómo creerles a los políticos que demandan trasparencia cuando están manchados de corrupción. Muchos de los integrantes de la organización, sea cual sea su nombre, sus currículums los condena al paredón de la ignominia.

Por lo pronto, sea Va por México, sea Unidos, sea cual sea su nombre, porque su identidad de cada uno ya se conoce, el ingenio social ya les puso un sobrenombre: “Undidos por México”.