¿Quién realmente fracasó en Tokio 2020?

Por Nelson Vargas

PERFIL

No debemos responsabilizar a los deportistas por el pobre resultado de nuestra delegación a los Juegos Olímpicos Tokio 2020 (2021), el único responsable de ese real y nada novedoso fracaso no puede ser otro que nuestro anacrónico y desmotivante sistema deportivo mexicano. Cuando digo sistema deportivo mexicano debe quedar claro que me refiero no solo a la CONADE quien indiscutiblemente tiene un alto por ciento de responsabilidad y participación (en el fracaso y en el sistema) en este sistema que también integran las federaciones deportivas, el Comité Olímpico Mexicano (COM), la parcialmente desaparecida CODEME (solo desapareció del presupuesto de CONADE o sea del gobierno y de la ley de cultura física ) los Institutos Estatales del deporte y la SEP como órgano rector.

El deporte mexicano (hablo de los integrantes del sistema deportivo se enzarzan en un debate político-económico que trasciende los periodos sexenales creando un entorno nada favorable para el desarrollo de programas deportivos en general y del deporte de alto rendimiento en particular. TODO este entorno conlleva al aislamiento del deporte de alto rendimiento limitado en recursos técnicos y económicos provenientes de los gobiernos federales y estatales, así como de la iniciativa privada que no puede confiar en un sistema deportivo incoherente dividido mal dirigido y sin programas científicamente sustentables.

Algunos ̈analistas ́ ́ buscan disparidad en los resultados obtenidos en los últimos Juegos Olímpicos (ULTIMAS 14 EDICIONES DESDE MEXICO 1968. Nuestra mejor participación aprovechando nuestra condición de sede), pero un simple vistazo al cuadro que sigue pone de manifiesto la no significativa diferencia dentro de un repetitivo resultado mediocre con pequeñas desviaciones que marcan los oros obtenidos en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984 sustentados en el boicot y la no participación de importantes ́países y atletas en los mencionados Juegos Olímpicos. Un poco podemos considerar sobresalen las actuaciones de nuestros seleccionados en Sídney 2000 (gracias entre otras cosas a la aparición (1999) del hoy desaparecido FODEPAR y Londres 2012 sustentado en el oro del Futbol.

Con un simple análisis comparativo de los resultados alcanzados por nuestra delegación en los recientes concluidos Juegos Olímpicos de TOKIO 2021 en relación con la frase de renombrado científico alemán, podemos deducir, que siendo estos de forma general los mismos de otros Juegos Olímpicos (con honrosas y contadas excepciones ya enunciadas y explicadas), queda claro que esto sucede porque seguimos haciendo lo mismo de siempre.

El hecho esta en las cosas que debemos cambiar y como cambiarlas. Cuáles son las cosas que siempre hemos hecho y que por consiguiente dan siempre el mismo resultado que en nuestro caso no es el que deseamos. Que hacen algunos otros países (léase China, España, Australia, Cuba, etc.) que modifican positivamente sus resultados de una Olimpiada a otra.

Se hace necesario dejar en claro que no estoy proponiendo copiar modelo alguno, factores como, población, nivel de ingresos, sistema político y aspectos socioculturales derivados de ese entorno hacen prácticamente imposible el copiar o tratar de implementar modelos extranjeros, esto no niega la posibilidad de extrapolar experiencias que pueden ser aplicables en nuestro entorno con posibilidades de éxito por ahí debemos buscarle para instrumentar un proyecto viable para México que nos brinde posibilidades de éxito.

Algunas de las acciones emprendidas por estos países son coincidentes, por ejemplo, el establecimiento de un programa para el deporte de alto rendimiento, elaborado, desarrollado y fiscalizado por especialista de alto nivel con experiencia en el mismo. No se puede improvisar con gente que no tiene la preparación académica y la experiencia necesaria.

Otro aspecto que salta a la vista es la necesidad de contar con entrenadores deportivos de alto nivel y sólida formación, algunos se podrán contratar en el extranjero para las etapas iniciales, la gran mayoría debe surgir de un programa nacional de formación para entrenadores deportivos, que arroje a partir del 4to. año un número importante de egresados. A la par de este programa de formación de entrenadores se debe trabajar también en la integración de grupos multidisciplinarios, con un lenguaje común y una definición clara de las funciones que deben desarrollar cada uno. No queremos médicos o psicólogos que piensen en sustituir o usurpar al entrenador deportivo ni entrenadores incapaces de entender la terminología de estos especialistas y por tanto que renieguen de ellos con las lógicas consecuencias negativas que esto acarrea.

Relevante y coincidente en los países que muestran un avance sustancial en los resultados deportivos a nivel mundial es la calidad, estabilidad y variabilidad en los apoyos a sus deportistas en todas las etapas de su formación, es decir no solo aquellos que están en la elite, también a los talentos según su clasificación y sus necesidades reales, aquí cabe distinguir entre estímulos por resultados deportivos y apoyos para la preparación, el primero (estímulos) reconoce un resultado obtenido en un evento importante, el segundo (APOYOS PARA LA PREPARACION) garantiza los recursos técnicos, científicos y académicos necesarios para que ese resultado se alcance, en esencia las deficiencias o carencias en estos apoyos para la preparación comprometen y/o limitan los resultados deportivos. Nuestro sistema de estímulos y becas realmente aun dista bastante de alcanzar los niveles de atención que se requiere para garantizar la estabilidad socioeconómica que hoy en día reclama un talento deportivo, futuro atleta de clase mundial o medallista olímpico.

La integración de un proyecto para el deporte de alto rendimiento con la magnitud necesaria como para garantizar el éxito deportivo al mas alto nivel requiere de una gran voluntad política de todos aquellos que intervienen en el proceso, misma que debe manifestarse en una necesaria y lógica congruencia de las ideas, las fuerzas y los recursos de todos los participantes. Desgraciadamente en el deporte mexicano encontramos todo lo contrario, disputa por el poder político que significa aliarse con atletas de cierto nivel y utilizarlo en su beneficio personal o institucional, luchas por manejar los recursos económicos destinados al desarrollo del deporte en el país como vía para ganar aliados y perpetuarse en el poder. Desconocimiento y descrédito, de todo trabajo anterior realizado para así atacar a posibles adversarios políticos y asumirse como autor de novedosas ideas salvadoras del deporte nacional.

TODO este entorno conlleva al aislamiento del deporte de alto rendimiento limitado en recursos económicos provenientes de los gobiernos federales y estatales, así como de la iniciativa privada que no puede confiar en un sistema deportivo incoherente dividido y mal dirigido por pseudoespecialistas deportivos sin programas científicamente sustentables. No quiero terminar sin señalar y destacar nuestras potencialidades en el campo del deporte de alto rendimiento, aspectos algunas veces marginados o minimizados.

Contamos con una población amante de la practica del deporte y con una geografía que por su diversidad nos facultad genéticamente para la practica de todos los deportes, los ejemplos sobran, hoy en día gracias a la olimpiada nacional O JUEGOS NACIONALES (LLAMESE COMO QUIERA PERO QUE NO DESAPARESCA) se ha logrado un amplio desarrollo en los estados en cuanto a la practica de las mas diversas disciplinas deportivas, del talento de estos jóvenes nadie duda, el crecimiento de instalaciones deportivas ha sido un factor muy beneficiado en los últimos sexenios también relacionado con la organización de la Olimpiada Nacional en distintos estados del país, es decir contamos con una cantera de jóvenes talentos con claras perspectivas para competir con éxito en el campo internacional, disponemos de la infraestructura tecnológicamente necesaria para garantizar la preparación de nuestros talentos y deportistas de mas alto nivel:

¿Entonces que esperamos? Manos a la obra, Paris esta a la vuelta de esquina.

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