Del cuidado diario al tratamiento médico: cómo prevenir infecciones en el pie diabético
- En México, se calcula que 1 de 4 pacientes con diabetes desarrollará una úlcera a lo largo de su vida y que el 85% de las amputaciones son prevenibles, si existe una intervención multidisciplinaria oportuna.1
Vivir con diabetes implica prestar atención a muchos aspectos de la salud, incluidos aquellos que pueden pasar inadvertidos en la rutina diaria. Entre ellos, el cuidado de los pies ocupa un lugar fundamental, pues pequeños cambios en la piel pueden convertirse en complicaciones si no se detectan y atienden a tiempo.
Mantener la diabetes en rangos adecuados, de acuerdo con las metas individuales de cada paciente, es uno de los pilares para prevenir complicaciones en los pies. En el marco de este Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora cada 14 de noviembre, especialistas destacan la importancia de combinar el control de la enfermedad con hábitos de cuidado diario y atención oportuna.
Con el paso del tiempo, mantener niveles glucémicos altos prolongadamente puede dañar los nervios y afectar la circulación, lo que hace que pequeñas heridas, ampollas o rozaduras pasen inadvertidas y tarden más en sanar. Por ello, la prevención no comienza cuando aparece una lesión, sino con el control de la glucosa y la vigilancia constante de los pies.
El Dr. Conrado Polanco Ortíz, gerente de Relaciones Médicas de Esteripharma®, explica que “Es importante entender que el cuidado del pie diabético no depende de una sola medida o una sola acción. Mantener la diabetes bajo control, reconocer cambios a tiempo y acudir con los profesionales indicados permite reducir riesgos y actuar rápidamente”.
La rutina en casa es sencilla, pero fundamental:
Revisar los pies todos los días con ojos y manos, incluidos los espacios entre los dedos, las uñas y las plantas.
Lavarlos con agua tibia y secarlos cuidadosamente con una toalla limpia.
Hidratar la piel reseca sin aplicar crema entre los dedos.
Utilizar calzado cómodo y revisar su interior antes de ponérselo.
Evitar caminar descalzo (aunque sea en casa).
No cortar callos o pellejos por cuenta propia.
Cortar las uñas de manera recta para evitar uñas enterradas o acudir con un profesional.
No utilizar remedios caseros sobre heridas.
El cuidado profesional también hace la diferencia, incluso si no hay dolor. Acudir con un podólogo capacitado en el cuidado del pie diabético puede ayudar a mantener la salud de la piel y la higiene de uñas, identificar señales de alerta y facilitar la referencia oportuna a medicina especializada para un abordaje multidisciplinario más efectivo.”La valoración médica periódica es indispensable: como referencia, se recomienda al menos una vez al año en personas con riesgo muy bajo, y con mayor frecuencia, según cada caso, cuando existen pérdida de sensibilidad, problemas de circulación, antecedentes de úlceras o amputaciones”, menciona el experto.
Incluso, se ha calculado que el 70% de las úlceras de pie diabético, si continúan abiertas tras 20 semanas de tratamiento, su pronóstico se ve seriamente afectado por la presencia de isquemia o infección.2 La infección afecta casi al 60% de las úlceras de pie diabético, siendo ésta la principal causa de amputación.3
Cuando existe una herida de este tipo, el objetivo es tratarla a tiempo para evitarlo, controlar los factores que dificultan su cicatrización y prevenir o atender una posible contaminación. Como parte de un tratamientointegral, las soluciones electrolizadas de superoxidación (SES) con pH neutro pueden ser un recurso útil para contribuir a este fin.
El Dr. Polanco Ortíz, quien también es experto en el tratamiento de heridas agudas y/o crónicas, menciona que “las SES con pH neutro han demostrado ser un efectivo auxiliar de amplio espectro que elimina bacterias, virus y hongos para la prevención y tratamiento de este tipo de lesiones. Además, favorecen la cicatrización y regeneración de los tejidos. Su uso prolongado es seguro ya que no generan resistencia bacteriana y no son citotóxicas, es decir, no dañan los fibroblastos, ideales para estas situaciones de cuidado”.
Enrojecimiento, hinchazón, ampollas, cambios de color en piel y/o uñas, secreción o heridas que no cicatrizan, son motivos para buscar atención lo antes posible. Si hay fiebre o deterioro rápido, se requiere atención urgente.
“Es primordial que no se minimice la importancia de cualquier anomalía detectada, por insignificante que parezca, ya que puede ser la puerta de entrada de algo más grave. Subestimar la situación puede tener consecuencias graves ya que no sabemos cómo ni qué tan rápido pueda evolucionar. Mientras más pronto se actúe, mejores serán las probabilidades de resultados favorables”, concluye el Dr. Polanco Ortíz.

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Referencias:
1Asociación Mexicana de Pie Diabético A. C. (AMEXIPIED). El trabajo aislado cuesta extremidades y vidas. Disponible en: https://amexipied.org/
2Margolis DJ, Kantor J, Santanna J, Strom BL, Berlin JA. Risk factors for delayed healing of neuropathic diabetic foot ulcers: a pooled analysis. Arch Dermatol. 2000 Dec;136(12):1531—5. 4. Hingorani A, LaMuraglia GM, Henke P, Meissner MH, Loretz L, Zinszer KM, et al., The management of diabetic foot: A clinical practice guideline by the Society for Vascular Surgery in collaboration with the American Podiatric Medical Association and the Society for Vascular Medicine. J Vasc Surg. 2016 Feb;63 2 Suppl:3S—21S.
3Medline Plus. Pie diabético. ¿De qué forma la diabetes causa problemas en los pies? Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/diabeticfoot.html
Cédula profesional Dr. Conrado Polanco Ortíz: 661131 / Registro ante la SSA 87825.

