Claudia, un año después y los desafíos
Por Mario A. Medina
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum presentará este lunes próximo su Primer Informe de Gobierno en cumplimiento constitucional cuando se abra el Primer Periodo Ordinario de Sesiones del Congreso de la Unión.
En este casi primer año de gobierno -ya que el 1 de octubre del año pasado protestó como la primera mujer presidentA de México-, sus logros alcanzados son muy importantes, los que la oposición pretende regatearle, una oposición con una enorme falta de imaginación para crear una narrativa que convexa a la población. El PRI, PAN y las nuevas organizaciones que buscan su registro como partido político, no han podido mostrarse como una verdadera opción para la ciudadanía mejor que el partido que gobierna.
La oposición política y mediática no ha encontrado la “cuadratura al círculo” para conformarse en una verdadera expectativa para la ciudadanía. Siguen sin recuperarse de los resultados de 2018 y 2024. No encuentran entre ellos liderazgos, y tampoco localizan a una sola persona que tenga autoridad moral. Sus mejores cartas: Sandra Cuevas y Alessandra Rojo de la Vega; dos personajes con un desprestigio bien ganado.
Han recurrido insistentemente al expediente de la mentira y la calumnia para ganarse adeptos, fórmula que no les ha funcionado, pero, además, porque en primera instancia, el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador y ahora el de la presidentA Sheinbaum no sólo voltearon a ver a la población sino porque la reducción de la pobreza y la disminución de la desigualdad es real y no producto de un spot televisivo de “Solidaridad”: “¡Don Beto! ¡Don Beto!”
Los resultados son positivos en economía; la inflación se mantuvo controlada, los ingresos tributarios del país fueron al alza, no se diga el aumento en la inversión extranjera directa; se fortalecieron las reservas internacionales del Banco de México y, hacia afuera, se ha sabido enfrentar los desafíos, conflictos y provocaciones del presidente de EU, Donald Trump.
Estos logros se palpan también al interior del país. Hay una buena relación con el empresariado nativo que, observo, ha empezado a tener una interesante metamorfosis, pues ha entendido que se puede trabajar y hacer negocios exitosos sin corrupción y sin tener que sacrificar a la población con salarios de hambre; han entendido, al parecer, que deben de pagar puntualmente sus contribuciones, sin presiones ni chantajes, y no como antes, que se les condonaban sus deudas.
Claudia Sheinbaum, en estos once meses, ha provocado un enorme reconocimiento a su capacidad y templanza al negociar frente a Donald Trump, un personaje nada fácil de desafiar y salir airosa del choque de cara al “bullying” verbal y sicológico que significa el mandatario estadunidense.
En este periodo, Claudia Sheinbaum ha sido clara y leal cuando desde la oposición trataron se “divorciarla” del proyecto de la Cuarta Transformación y por ende del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
“El pueblo me eligió para dar continuidad al proyecto de la Cuarta Transformación (4T) que inició Andrés Manuel López Obrador en 2018”, llegó a responder a quienes buscaban se distanciara del proyecto social del tabasqueño: “Por el Bien de todos, Primero de los pobres”.
Por más que la oposición política y mediática busca descalificar los logros en favor de quienes menos tienen, los pueblos indígenas, adultos mayores, personas con discapacidad y el país mismo, desde afuera hay un reconocimiento internacional a la política social de la 4T y su “Segundo Piso”. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reconocido avances de México en el combate a la pobreza.
“A pesar de que el país no tuvo un crecimiento económico fuerte, (…) se logró aumentar el ingreso de los hogares en los sectores más vulnerables, y disminuir la desigualdad con respecto a los grupos de mayores ingresos”, declaró Peter Grohmann, coordinador residente de organismo en México. Consideró que los gobiernos de AMLO y Sheinbaum “han demostrado que la reducción de la pobreza puede lograrse de manera significativa”.
El Banco Mundial ha señalado que mantener la disminución de la pobreza requiere crecimiento económico sostenido acompañado de políticas sociales eficientes. Samuel Freije, economista para América Latina recientemente dijo que, para haber disminuido la pobreza fue necesario lograr “la expansión del empleo formal, la ampliación de oportunidades laborales para mujeres y jóvenes, y la atención al sector agrícola, donde se concentra gran parte de la población vulnerable”.
Lo mismo hizo la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que ha aplaudido “aspectos trascendentales como la libertad sindical, la contratación colectiva auténtica, la erradicación de la violencia de género, la inscripción de la seguridad social para las trabajadoras domésticas, el protocolo para eliminar el trabajo infantil ha tomado la delantera en temas como la legislación que se implementa en plataformas digitales”.
Las metas alcanzadas por Claudia y su equipo van más allá de logros sociales, económicos y políticos de la mandataria. En tanto las encuestadoras, todas, señalan que continúa con un amplio respaldo de la población a su trabajo y a su persona por muy arriba del 70%.
El problema que enfrenta la presidentA es, tal vez, su propio partido, Morena, que está pasando por una descomposición producto de las contradicciones naturales que reta una organización política de su tamaño (siete millones de afiliados aproximadamente).
Tiene un desafío: qué hacer con muchos de los morenistas que construyeron el movimiento pero que hoy son frutas podridas. Igual qué hacer con los “arribistas” que renunciaron al PRI o al PAN y que han estado usando al partido guinda como instrumento político para alcanzar sus ambiciones personales.
Claudia necesita de un partido ideológicamente sólido, verdaderamente de izquierda, que desheche a quienes, se tiene claro, le están haciendo daño, y no me refiero sólo a los mediáticamente famosos que se han vuelto incómodos, también a aquellos que en los estatales de Morena ejercen prácticas corruptas y malas escuelas.
Muchos de ellos o ellas están llevando a Morena a correr, en un tiempo muy corto, la misma suerte que el PRIAN o el PRD, por lo que Claudia debe dejar a un lado las porras a los mandatarios estatales –“es un excelente gobernador”- y dar un manotazo fuerte, que se sienta y mande los mensajes que tenga y deba de mandar.
Por lo pronto los resultados son positivos, se ven y se sienten en este su primer año de gobierno, y la población lo agradece.
Que no le cuenten…
Interesante mensaje manda la bancada de Morena en el Senado. Laura Itzel Castillo Juárez presidirá en esta Cámarala Mesa Directiva en el próximo periodo ordinario de sesiones.
Laura Itzel, representa la lucha que dio su padre, el Ingeniero Heberto Castillo Martínez, un gran mexicano, de la izquierda, nacionalista, comprometido con las causas sociales a quien hasta el momento la historia no le ha hecho justicia.
Pero también significa un compromiso de la bancada de que la presidencia en manos de Laura Itzel, quien será institucional, pero firme.